Aprovecho un rato en la oficina para masturbarme


Hay mañanas que se hacen eternas en la oficina y a veces no se muy bien que hacer para pasar el rato. Por eso un día decidí llevar a escondidas un par de juguetes, con los que acabé pasándomelo en grande en mi puesto de trabajo. En cuanto tuve un rato libre, saqué mi vibrador y empecé a masturbarme sin parar, hasta correrme varias veces sin que nadie se diese cuenta.

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